ESPAÑA: Sánchez fulmina a Huerta por defraudador fiscal y el ministro se va declarándose víctima de una “jauría”

Dr. Daniel Antonio Carvajal Ariza.

Abogado.

Director.

 

 

 

Sánchez fulmina a Huerta por defraudador fiscal y el ministro se va declarándose víctima de una “jauría”

  • El presidente del Gobierno fuerza la destitución del ministro Huerta horas después de que este negase que fuese a dimitir por su fraude fiscal
  • El titular de Cultura defraudó a Hacienda 243.000 euros y, tras conocerse la noticia, atribuyó los hechos falsamente a un cambio de criterio fiscal.
El ministro de Cultura Màxim Huerta, anuncia su dimisión durante su comparecencia esta tarde en la sede del Ministerio.

Màxim Huerta anunció su dimisión como ministro de Cultura este miércoles.

EFE

El mandato de Màxim Huerta como ministro de Cultura ya es historia. El escritor y presentador de televisión anunció a media tarde de este miércoles su dimisión al frente de esa cartera, poco más de diez horas después de que se conociera que fue condenado el año pasado por defraudar a Hacienda 218.332 euros con una sociedad que constituyó en 2006 cuando trabajaba como presentador de televisión. El ya exministro realizó el anuncio en una breve comparecencia en la que aseguró que es “absolutamente inocente” y achacando las noticias conocidas este miércoles a un “ataque” en su contra llevado a cabo por una “jauría”.

El escándalo saltaba a primera hora de la mañana de este miércoles, cuando el diario El Confidencial desvelaba que, en dos sentencias de 2017, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) condenó a Huerta por no haber pagado la cantidad que le correspondía en concepto de IRPF en los ejercicios fiscales de 2006, 2007 y 2008. En lugar de ello, Huerta facturó 798.521 euros a través de la sociedad Almaximo Profesionales de la Imagen SL, sociedad de la que era único accionista y administrador, y tributó por la mayor parte de estos ingresos a través del impuesto de sociedades, mucho más bajo que el que grava la renta.

Durante la mañana, en varias entrevistas telefónicas, el ya exministro aseguró que tenía sus “obligaciones tributarias al corriente” y que no se planteaba dimitir. Y en su comparecencia en el Ministerio, al filo de las 19.00, se reafirmó en esta tesis, pero finalmente anunció su renuncia al cargo. Huerta indicó que la condena por el fraude cometido en sus declaraciones tributarias de los años 2006, 2007 y 2008 se había producido por un “cambio de criterio fiscal”, y sostuvo que tributar sus ingresos a través de una sociedad de su total propiedad era “lo común en la profesión, y no era ilegal en ese momento”.

Pero Huerta no dijo la verdad en este punto, al menos en lo referente a la legalidad de la práctica. Los hechos por los que fue sancionado el exministro eran fraude antes y después de 2006, pese a lo que aseguró un Huerta que se declaró “absolutamente inocente” y amante de la “transparencia”. El dirigente también afirmó durante el día que siempre había actuado con buena fe, pese a que las sentencias judiciales dicen exactamente lo contrario, y denunció que “aquellas inspecciones retroactivas” –entre las que se encontraba la de sus cuentas– se consideraron cuando fueron realizadas y por parte de algunos sectores “una caza de brujas” contra quienes criticaban al anterior Gobierno.

Durante la mañana del miércoles, Huerta también admitió que no había informado de estas condenas a Pedro Sánchez cuando le ofreció ser ministro porque lo consideraba un asunto privado ya cerrado. Y, en su comparecencia vespertina, el exministro aseguró que pagó al fisco cuando éste se lo reclamó –por otra parte, no tenía ninguna otra opción–, pero explicó que, “convencido” de su “inocencia”, decidió interponer un recurso ante el TSJM, recurso que fue desestimado.

El exministro se va denunciando la “desinformación interesada”

Huerta insistió varias veces durante su declaración que nunca ha “cometido fraude”. La hecha pública hoy “no es una condena, es una multa porque perdí una demanda que yo mismo interpuse contra Hacienda para reclamar mis derechos”, interpretó el exministro, que criticó que “quizá es estéril que lo aclare, porque vivimos en una sociedad ahogada por el ruido, por la descalificación y la desinformación interesada”. Para el dirigente, las noticias aparecidas sobre sus cuentas son fruto del “bombardeo” que “busca minar el proyecto de regeneración y transparencia del presidente Sánchez”.

“Y no voy a permitirlo, porque corren nuevos tiempos, en los que hasta los inocentes prefieren irse antes de que cualquier sombra de sospecha salpique a los que quieren hacer entrar aire fresco” en las instituciones, planteó Huerta, que lamentó haber pagado su “multa dos veces: la primera abonando lo que Hacienda me pidió con efecto retroactivo, y ahora por segunda vez aquí”. Huerta aseguró ser “consciente de que la inocencia no vale de nada ante esta jauría”, y afirmó que se va “con la misma humildad” con la que llegó al Ministerio hace apenas una semana. “Para defender aquello que amas, a veces hay que retirarse”, y “yo amo la cultura”, zanjó Huerta.

Con su renuncia, Huerta se ha convertido en el ministro más breve desde la vuelta de la democracia: el jueves pasado tomó posesión de su cargo ante el rey, y apenas seis días después ha dejado el Ministerio. El escándalo de su fraude a Hacienda ha sido la primera crisis que ha tenido que capear el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, que apenas unos minutos después de que el ya exministro anunciara su renuncia anunció como su sustituto al frente de Cultura a José Guirao, ex director del Museo Reina Sofía.

El PSOE da por zanjada la crisis

Fuentes del PSOE se muestran aliviadas por la premura con la que Sánchez ha solventado la primera crisis de su Ejecutivo, y aseguran que haber actuado de manera fulminante con el cese de Huerta permitirá contener daños. “Si hubiera aguantado hubiera hecho mucho daño al Gobierno”, sobre todo teniendo en cuenta que si Sánchez ha llegado a la Moncloa ha sido a lomos de una moción de censura presentada y aprobada a causa la corrupción del PP, sostienen estas fuentes.

Lo cierto es que, desde que la noticia apareció publicada en la mañana de este miércoles,la presión para que Huerta dimitiera fue inmediata. Tanto el PP como Podemos exigieron su renuncia: el partido morado aseguró que “España no se puede permitir” que el nuevo Gobierno tenga “ministros reprobados” como el anterior, y los conservadores se preguntaron “con qué autoridad este Gobierno va a exigir a los españoles que paguen sus impuestos” si Huerta seguía como ministro. Ciudadanos, por su parte, pidió la comparecencia del ya ex titular de Cultura en el Congreso para dar explicaciones.

Una vez conocida la dimisión, el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, aseguró que “este puede ser el primer ministro que se caiga de la parrilla, pero puede ser que no sea el último”, y acusó a Huerta de haber sido “capaz de mentir a los españoles”. Por su parte, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, felicitó a Sánchez por “saber escuchar y rectificar”, y la portavoz adjunta del grupo morado, Ione Belarra, sostuvo que el cese de Huerta se ha debido a la “presión” ejercida por Podemos. Asimismo, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, planteó que la renuncia del exministro es fruto de la “improvisación” de Sánchez, que intentó llegar al Gobierno “a cualquier precio”.

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